lunes, 4 de junio de 2012

Fascinación por el agua


El agua te gusta, sientes por ella una fascinación "fascinante".  Desde muy pequeño noté cómo te quedabas viendo el fluir del agua en el caño de la cocina y varias veces opté por alcanzarte una botella medio llena solo para que la mirases.  Me retumba en la cabeza: ¿hice bien?

Hace unos días estuviste irritable, bastante... dabas vueltas y decías incoherencias, gritabas un poco y llorabas, yendo de un lugar a otro.  Habías llegado del parque y estabas un poco sucio, algo te alteró, llegaste molesto, ansioso. Te escuché desde el primer piso (vivimos en el sexto) y subí corriendo, pregunté qué había pasado y tus abuelos me dijeron "vino así, no le pasa".  Te pregunté y no me respondiste, me dijiste algunos de "los absurdos" habituales: "quiero dormir", "quiero jugar con la plastilina", "quiero ir al baño"... Yo te cogí, te limpié la cara y te abracé.  Te dije: "tengo las manos sucias, ¿me ayudas a lavarme?" y te cargué hasta el lavadero de la cocina, te senté y ambos nos lavamos.  Te pregunté: "¿Quieres fruta, la lavamos?" y me ayudaste a lavarla.  Pasamos cerca de 5 minutos tocando el agua, mirándola. Te lave la cara, jugamos un poco, te calmaste.

Te baje y te fuiste contento a comer, tenías las manos arrugadas, pero otra vez sonreías.  No sé si estuvo bien, pero al menos nos funcionó esta vez.





No hay comentarios:

Publicar un comentario